Mascotas
Rascadores para gatos: por qué importan para el estrés, cuál elegir y dónde ponerlo
Rascar es una conducta normal que aumenta ante las tensiones del hogar. Una encuesta a más de 4.000 dueños da pistas sobre material, altura y base, aunque no prueba que un rascador por sí solo reduzca el estrés.
Un gato no rasca el sillón para molestar. Rascar es una conducta normal que le sirve para marcar el lugar: deja una señal visible y también su olor, gracias a unas glándulas de las almohadillas, según las guías de necesidades ambientales de las asociaciones felinas AAFP e ISFM. Un trabajo publicado en la revista Journal of Feline Medicine and Surgery agrega que esas conductas de marcación aumentan con el estrés, como las tensiones con otros gatos o los cambios en la casa.
Ahí está la relación entre el rascador y el bienestar. El gato suele ocultar el estrés, y muchas veces solo se lo nota cuando aparecen conductas que el dueño considera un problema. Las guías sostienen que atender sus necesidades ambientales no es opcional, porque ayuda a evitar esas conductas y algunas enfermedades asociadas al estrés. Un rascador permite hacer una conducta natural sin conflicto, pero no hay pruebas de que alcance por sí solo: es una parte del ambiente que necesita el animal.
Sobre qué elegir, el dato más útil viene de una encuesta por internet con 4.105 respuestas analizadas, de 39 países. Entre los gatos de hasta 9 años, el material preferido fue la soga, con 32,5%, seguido por la alfombra, con 25,1%, y el cartón, con 18,2%. Entre los mayores de 10 años ganó la alfombra, con 24,7%, por delante de la soga, con 22,9%. Los dueños que ofrecían soga fueron los que menos rascado en lugares indebidos informaron.
Los formatos más usados fueron las torres de dos o más niveles y los postes verticales simples, mientras que los colgados de la pared quedaron últimos. La altura deja un resultado curioso: los gatos usaron más los postes de hasta unos 90 centímetros, pero el rascado en lugares indebidos fue menos frecuente cuando había postes más altos, con 55,2% frente a 64,7%. También bajó a medida que aumentaba el ancho de la base. Por eso conviene un modelo estable, que no se mueva cuando el gato se apoya.
Tener un rascador en la misma habitación no siempre alcanza. En la encuesta, cerca de 70% de quienes tenían este problema ya tenían un poste en el mismo ambiente. Cada gato tiene sus preferencias, por lo que quizá haga falta probar con otro material o formato antes de darlo por perdido. Las guías AAFP e ISFM incluyen las zonas para rascar entre los recursos que deben estar disponibles, y en hogares con varios gatos cada grupo debe poder marcar los sectores donde tiene sus recursos.
Premiar funciona mejor que retar. El 80,4% de los dueños que premiaban al gato con comida, caricias o elogios dijo que usaba su poste preferido al menos una vez al día, contra 67,7% de los que nunca lo hacían. Retarlo, levantarlo o redirigirlo no pareció cambiar la frecuencia del rascado indebido. Las guías AAFP e ISFM son más tajantes: la marcación nunca debe castigarse. El estudio también recuerda que quitar las uñas por cirugía implica amputación y dolor por una conducta normal.
El rascador rinde más dentro de un ambiente pensado para el gato. Las guías proponen cinco pilares: un lugar seguro; recursos múltiples y separados, como comida, agua, baños y sitios para descansar; oportunidades de juego y caza; un trato humano positivo y predecible; y respeto por su sentido del olfato. Si el rascado aparece de golpe o se suma a esconderse, marcar con orina o cambiar de conducta, corresponde una consulta veterinaria.
Los datos de la encuesta tienen límites. Son respuestas de los propios dueños, en su mayoría de Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido, que muestran asociaciones y no causas. Además, dos de sus autores figuran vinculados a Ceva Animal Health, una empresa de salud animal. Sirven como orientación, no como una regla para todos los gatos.
Fuentes
- AAFP e ISFM: AAFP and ISFM Feline Environmental Needs Guidelines
- Journal of Feline Medicine and Surgery: Owner observations regarding cat scratching behavior: an internet-based survey